03 marzo 2009

El mito

"El mito, el absoluto unitario donde las contradicciones del mundo se encuentran ilusoriamente resueltas, la visión armoniosa y armonizada a cada instante donde el orden se contempla y se refuerza, he aquí el lugar de lo sagrado, la zona extrahumana de la que con todo cuidado se ha desterrado, entre otras revelaciones, la revelación del movimiento de apropiación privativa. Nietzsche lo vio claramente cuando escribió: "Todo devenir es una emancipación culpable con respecto al ser eterno que hay que pagar con la muerte". Cuando la burguesía quiso sustituir el Ser puro del feudalismo por el Devenir, se limitó a desacralizar el ser y a resacralizar en su provecho el Devenir, su devenir elevado así a la condición de Ser, no ya de la propiedad absoluta, sino de la apropiación relativa; un pequeño devenir democrático y mecánico, con su noción de progreso, de mérito y de sucesión causal. Lo que el poseedor vive se lo disimula. Ligado al mito por un pacto de vida o muerte, le está prohibido tomar un bien para su goce positivo y exclusivo si no lo hace a través de la apariencia de vivir su propia exclusión -¿y no es a través de esta exclusión mítica como los no poseedores captarán la realidad de su exclusión?-. El poseedor lleva la responsabilidad de un grupo, asume la dimensión de un dios. Sometido tanto a su bendición como a su venganza, se inviste de prohibiciones y se consume en ellas. Modelo de dioses y de héroes, el amo, el poseedor es el verdadero rostro de Prometeo, de Cristo y de todos los que se sacrifican espectacularmente permitiendo que la gran mayoría de los hombres no deje de sacrificarse a los amos, a la extrema minoría (convendría, por otra parte, matizar el análisis del sacrificio del Propietario: en el caso de Cristo ¿no hay que admitir más bien que se trata del hijo del propietario? Ahora bien, como el propietario sólo puede sacrificarse en apariencia asistimos, cuando la coyuntura lo exige imperiosamente, a la inmolación efectiva del hijo del propietario, puesto que él no es más que un propietario inacabado, un esbozo, una simple esperanza de propiedad futura. En esta dimensión mítica hay que comprender la famosa frase de Barrés, periodista, cuando la guerra de 1914 vino por fin a colmar sus deseos: "Nuestra juventud, como convenía hacer, ha ido a derramar nuestra sangre a chorros"). Este juego un tanto repugnante conoció, antes de incorporarse a los ritos y al folklore, una época heroica en la que ritualmente se mataba a los reyes y a los jefes de las tribus conforme a su "voluntad". Los historiadores aseguran que se llegó rápidamente a reemplazar los augustos mártires por prisioneros, esclavos o criminales. Desaparecido el suplicio, la aureola permaneció".

Raoul Vaneigem
“Banalidades de base”

5

"Hace unos años, me fui después de vender a la tanguería que está frente a la plaza de Almagro.
Me mandé para el fondo. Por suerte conseguí una silla contra la pared. No paraba de llegar gente. Cada vez que terminaba un tango, la tertulia explotaba. Eran como intervalos de una película. Si fuera así, ésta se proyectaba cerca de la ventanita, sobre una pantalla hecha de humo de cigarrillos.
De pronto, el viejo cantor empezó:
-Lástima, bandoneón, mi corazón…
No lo aguanté. Entonado por la cerveza, me puse de pie y grité-
-¡Paren!
La gente, que colmaba el bolichito, desconcertada al principio, me miraba después con ojos acusadores:
-¿Qué pasa, borracho?
Mire fijo al cantor.
-Por favor, no toques ese tango que me mata.
La acusación daba lugar a la curiosidad y el bar se llenó de silencio.
-Lo que pasa –seguí- es que me trae un recuerdo que no soporto, de una chica, una que amé tanto. Te pido que no lo cantes. Es una crueldad inútil.
La noche daba pie a la sensibilidad colectiva. Por eso, un poco con risa, un poco con ternura y algo de identificación, los asistentes, principalmente un grupo de chicos y chicas, vestidos de murga, pidieron:
-¡Hagan otro!
Una turista comenzó a sacarme fotos. El barullo se generalizaba y desde la barra gritaban cosas. El viejo cantor, tomando control de la situación, me dijo:
-A ver, ¿cómo te llamás vos?
-Juan Diego
-Bueno, sentate tranquilo. Ahora decime, ¿qué querés que toquemos?
-El motivo
El cantor miró al guitarrista y éste asintió con la cabeza.
Después le dijo:
-En Mi menor.
Entonces, como si fueramos una hinchada de fútbol, entre todos entonamos, casi hasta el grito:
-Mina que fue en otro tiempo…"

Juan Diego Incardona
“Objetos Maravillosos”

09 octubre 2008

Nicolás Casullo (1944 - 2008)


"Un tiempo como el presente, obsesionado por su utópica capacidad de informarlo todo y al instante, termina reponiendo un gesto bíblico originario: contar, previo a todo, de qué se trata el mundo. En qué consiste el inefable Plan de Dios para su criatura. En nuestro caso: saber semanalmente qué aspecto tiene la década ideológica del proyecto divino. Desde este punto de vista, saber que vivimos en «el desencanto de las ideas de cambio», en «el ocaso de cosmovisiones fundadoras del sistema y de utopías milenarias», instancias arrasadas por una cultura massmediática fragmentadora, por el show y el simulacro, por “una política que se construye en la TV” son hiperdatos que importan menos por su certeza o falsedad que por la tranquilidad y el descompromiso que brinda el sabernos, de antemano, historizados, archivados, descubiertos: llevados a una suerte de prematuro discurso epocal.
«Se extinguieron los metarrelatos», «vivimos en el tiempo de las discontinuidades y pluralidades»: la permanente construcción periodística-académica de nuestra campana de época, es una estética mediática sobre «el alma de la historia». Es un servicio informativo sobre el «misterio» de los Inmortales, que nos regresa a las Escrituras reveladoras, a la Providencia, pero entrevistada en suplemento cultural: el gran relato sobre la muerte de los grandes relatos.
Semejante a lo massmediático, que nos ahorra el preguntarnos si por detrás persiste todavía lo real, también la oferta cultural de exponer en las vidrieras el espíritu de la época, que cada tanto tenemos diseñado, nos ahorra pensar si la historia tiene aún memorias irreductibles a los olvidos, fracturas imprevistas o algunos mesianismos no catalogados. En todo caso, ser invitados a entrar a un espíritu de época como al estudiado hall de un hotel cinco estrellas, sabernos ya envidiablemente almacenados para investigaciones futuras sobre los mesurados paradigmas que tuvimos, nos evita el «anacronismo» de relacionar la época con el problema de la conciencia de sus agentes sociales: de discutir la índole de las historias que suceden, en relación a los proyectos sobre cuál historia se quiere".
Nicolás Casullo
"Los cielos de la historia"

01 octubre 2008

Luz y oscuridad

"Llego, entro, prendo la luz de la cocina
y sorpendo a las hormigas coloradas
puliendo los platos y cargando
todos los restos de comida.
No me molestan, pero mentalmente
las advierto sobre la superpoblación:
hasta ahora el ecosistema se mantiene.
Sin embargo, si consigo trabajo,
comeré más, vendrán amigos y mujeres,
habrá más restos, ustedes crecerán
y tendré que echar insecticida.
Sólo esta pobreza puede mantenernos
delicadamente unidos"


Daniel Durand.
"Ruta de la inversión"

30 septiembre 2008

Diamanda Galás

"Este disco, de versiones de, digamos, canciones clásicas, exhibe un gesto de “apropiacionismo” bastante ambicioso. No por nada en su lista figuran los nombres de Johnny Cash y Edith Piaf, por ejemplo. Y ya desde la portada se muestra en toda su potencia; una imagen que se enfrenta a la mirada, la provoca. Y la música es consecuencia natural. O al revés, eso de igual".

Texto completo, aquí.

27 septiembre 2008

Fogwill

"Como descreo de la utilidad de mi trabajo, la productividad me tiene sin cuidado. Sin embargo, la investigación de las causas del trance creativo me apasiona y es tema de mis encuentros con ex alumnos, psicólogos de orientación científica a quienes rescate de la esterilidad del psicoanálisis y cuya obediencia es el único resultado que reivindico de mi paso por la universidad. Sé que no he escrito una sola página que me atreva a publicar que no proceda del dictado de una voz. A veces paso semanas y hasta meses sin escucharla. En períodos de vida ordenada, alimentación natural y bienestar o armonía social, desaparece. El desorden y los conflictos la vuelven a convocar. No he escrito nada que merezca atención sin haber estado sintiendo en el curso de su copia el dictado de alguna emoción del orden de la hostilidad, el rencor, la rabia, el odio, la envidia, y la indignación: formas confusas del conflicto social anuncian algo muy vago. A veces me creo a un paso de comprenderlo y fracaso. Ahora pienso que no dejare de escribir hasta saber que he dado cuenta de ello. De lo que me espera y que ni por un instante dejo que escape a mi conciencia, temo menos a la pérdida de medios que a la complaciente renuncia a la escala de los fines".

Fogwill
"Los libros de la guerra"

03 septiembre 2008

Un año pésimo

"Cree en eso. No pienses en la predestinación, no preguntes porqué hay tanta maldad si dios es infinitamente bueno, ni porqué envía al infierno a tantas criaturas suyas si ya lo sabe todo. Ya pensarás en eso más adelante. Juega en la liga menor, alcanza el estrellato, participa en los mundiales, entra en el templo de los famosos. Entonces podrás sentarte a hacer preguntas, podrás preguntar que aspecto tiene dios, y porqué nacen niños deformes, y quién ha inventado el hambre y la muerte".

John Fante.
"Un año pésimo"