03 noviembre 2009

La moda estructuralista

Claude Lévi-Strauss (1908 - 2009)




"Indudablemente, desde pequeño me dediqué a coleccionar curiosidades exóticas; pero sólo se trataba de una ocupación de anticuario dirigida hacia terrenos donde no todo era inaccesible a mi bolsillo. En la adolescencia mi orientación continuaba aún tan indecisa, que el primero que se ocupó de formular un diagnóstico, mi profesor de filosofía de primer año —André Cresson—, me indicó los estudios jurídicos como lo que más se adaptaba a mi temperamento; lo recuer-do con gratitud a causa de la verdad a medias que este error ocultaba. Por lo tanto renuncié a la Escuela Normal y me inscribí en derecho al mismo tiempo que preparaba la licenciatura en filosofía, simplemente porque era muy fácil. Una curiosa fatalidad pesa sobre la enseñanza del derecho. Preso entre la teología, a la que en esa época lo unía su espíritu, y el periodismo, hacia quien lo va inclinando la reciente reforma, parecería que le resulta imposible situarse en un plano a la vez sólido y objetivo: pierde una de sus virtudes cuando trata de conquistar o retener la otra. El jurista, objeto de estudio para el sabio, me hacía pensar en un animal que pretendiera mostrar la linterna mágica al zoólogo. En esa época, felizmente, los exámenes de derecho se preparaban en quince días gracias a compendios que se aprendían de memoria. La clientela del derecho me disgustaba más aún que su esterilidad. Quizá la distinción no siga siendo válida, pero hacia 1928 los estudiantes de primer año de las diversas carreras se dividían en dos especies, o, podría decirse, en dos razas distintas: por un lado, derecho y medicina; por otro, ciencias y letras.
Por poco seductores que sean los términos «extravertido» e «intro-vertido», sin duda son los más adecuados para traducir la oposición. De un lado una «juventud» (en el sentido en que el folklore tradicional entiende este término para designar una clase de edad) ruidosa, agre-siva, preocupada por afirmarse aun al precio de la peor vulgaridad, políticamente orientada hacia la extrema derecha (de la época); del otro, adolescentes prematuramente envejecidos, discretos, retirados, habitualmente «a la izquierda», y preparándose ya para hacerse admi-tir entre esos adultos que ellos empeñosamente trataban de llegar a ser.
La explicación de esta diferencia es bastante simple. Los prime-ros, que se preparan para el ejercicio de una profesión, festejan con su conducta la emancipación de la escuela y una posición ya tomada en el sistema de las funciones sociales. Ubicados en una situación intermedia entre el estado indiferenciado de alumno de liceo y la actividad especializada a la que se destinan, se sienten marginales y reivindican los privilegios contradictorios propios a una y a otra condición.
Por el contrario, en letras y ciencias, las salidas habituales: pro-fesorado, investigación y ciertas carreras imprecisas, son de otra natu-raleza. El estudiante que las elige no dice adiós al universo infantil, más bien queda apegado a él. El profesorado ¿no es acaso el único medio que se ofrece a los adultos para permanecer en la escuela? El estudiante en ciencias o en letras se caracteriza por una suerte de rechazo que opone a las exigencias del grupo. Una reacción casi conventual lo lleva a replegarse temporaria o duraderamente en el estudio, preservación y transmisión de un patrimonio independiente del tiempo. En cuanto a los futuros sabios, su objeto es conmensu-rable solamente a la duración del universo. Por lo tanto nada hay más vano que persuadirlos para que se comprometan; aun cuando creen hacerlo, su compromiso no consiste en aceptar un hecho, en identificarse con una de sus funciones, en asumir sus probabilidades y riesgos personales, sino en juzgarlo desde afuera y como si ellos no formaran parte; su compromiso es una manera más de permanecer desligados. Desde este punto de vista, la enseñanza y la investigación no se confunden con el aprendizaje de un oficio. Su grandeza y su miseria consisten en ser o bien un refugio o bien una misión".

Claude Lévi-Strauss
"Tristes Trópicos"

"Subir es mas viejo que bajar"

"Hay que reconocer que subir es más viejo que bajar,
pienso mientras me hundo
en el recuerdo de algo feliz y tan menor
que podría dedicarle la vida a su veneno:
escribir, leer, abandonarse, bebiendo, y ocasionalmente
girar la cabeza sobre un hombro y preguntar "¿qué?"
con los ojos apenas entreabiertos.
La casa es linda, hay tiempo para todo.
El equipo suena bien.
Hacemos lo que nos gusta hacer.
Y de pronto no pasa nada.
Ninguna garra se apoya sobre mi hombro.
Por más que lo intento
no puedo decir que alguien me sacude,
ni que abro los ojos y la veo a ella,
la que me odia, la que me amó"

Sergio Bizzio
"Te desafío a correr como un idiota por el jardín"

28 agosto 2009

"Estrategias subversivas"

"La dosificación de las indirectas, los anatemas, las burlas y los sarcasmos es delicada. El cínico deambula por este arsenal con la implacable voluntad de lucidez que lo caracteriza. Ninguno de sus gestos puede disociarse de una preocupación pedagógica: el filósofo quiere enseñar, mostrar, desconcertar y despertar la conciencia. El sarcasmo y las bromas, la causticidad y la sátira suponen la psicogogía, desnudar lo que se presenta como evidente. La subversión cínica, manifestada a través del juego de palabras, el humorismo y la ironía, apunta contra el bovarismo, cosa que el fundador del concepto –Jules De Gaultier- había visto muy bien. El cínico, escribe de Gaultier, tiene "la visión clara y se niega a dejarse dominar por la sugestión colectiva que los demás individuos mantienen con fervor".-" Y agrega: "Hacer acto de cinismo respecto de muchas de las presunciones del bovarismo es sencillamente hacer acto de análisis, es desmontar y mostrar así los artificios que, como un motor, establecen las condiciones que habilitan y hacen funcionar aquellas presunciones; esto basta para dejarlas fuera de servicio".-" El desmontaje se efectúa pues mediante estos nuevos conceptos operativos, como la risa, la ironía, el humorismo, el juego de palabras: burla antes que dialéctica, tomadura de pelo antes que retórica, bufonerías en lugar de disertaciones, y caricaturas en vez de demostraciones. Pagando ese precio, Diógenes desnuda, muestra los nervios, los músculos y los huesos que están debajo de la piel. Expone directamente los mecanismos y el mundo en toda su ingenuidad, la existencia en su aspecto grotesco, lo real en su acepción más cruel. Disipando así el velo de la ilusión, los cínicos pueden excavar más hondo: mientras se manifiestan a través de la ironía, hurgan profundamente en el sustrato de nuestra civilización para atacar sus cimientos y sus tabúes".

Michel Onfray
"Cinismos: Retrato de los filósofos llamados perros"

"Me ví como un condenado, sentí lástima"




"La evidencia atroz de que he estado engañándome a mí mismo toda la vida al pensar que es necesario hacer siempre otra cosa para que el espectáculo continuara y ahora no soy más que un payaso harto y enfermo, igual que todos los demás - Todo todo eso, deplorable y patético como es, ni siquiera anima ninguna clase de sentido común que atine a consolar al alma en esta condición horrible y siniestra (de fatal desánimo), me quedo entonces sentado en la arena después de haberme casi desvanecido y miro fijamente las olas que de pronto dejan de ser olas, entonces me pregunto cuál habrá sido la expresión más melosa, humillada y torturada que Dios, si Él existe, vio en su carrera cinematográfica - Éh vache, odio escribir - Todos mis trucos habían sido revelados, y la evidencia de su revelación revelaba una profunda charlatanería y simulación - El mar parece gritarme OBEDECE A TUS DESEOS NO TE QUEDES AQUÍ PERDIENDO EL TIEMPO - Después de todo, el mar es como Dios, Dios no nos pide que nos desanimemos y suframos y nos sentemos frente al mar a la noche tarde cuando hace frío para transcribir sonidos inútiles, al contrario, nos dió la herramienta de la confianza para guiarnos a través de la corrompida vida mortal hacia el Paraíso, por lo menos eso espero - Ah, la vida es una puerta, una senda, un camino al Paraíso, por qué no vivir para gozar la diversión y la alegría y el amor o alguna mujer junto al fuego del hogar, por qué no obedecer al deseo y REÍR... pero me escapé de la costa y nunca regresé sin esa certeza: que el mar no quiere que yo esté allí, que me comporté como un idiota sentándome en primera fila, el mar tiene su momento de olas, y el hombre el suyo de fuego en el hogar"

Jack Kerouac
"Big Sur"

19 agosto 2009

de "Un paseo por la literatura"

"...7. Soñé entonces que visitaba la mansión de Alonso
de Ercilla. Yo tenía sesenta años y estaba despeda-
zado por la enfermedad (literalmente me caía a pe-
dazos). Ercilla tenía unos noventa y agonizaba en
una enorme cama con dosel. El viejo me miraba des-
deñoso y después me pedía un vaso de aguardiente.
Yo buscaba y rebuscaba el aguardiente pero sólo
encontraba aperos de montar.

...14. Soñé que estaba soñando, habíamos perdido la
revolución antes de hacerla y decidía volver a casa. Al
intentar meterme en la cama encontraba a De Quin-
cey durmiendo. Despierte, don Tomás, le decía, ya
va a amanecer, tiene que irse. (Como si De Quincey
fuera un vampiro.) Pero nadie me escuchaba y volvía
a salir a las calles oscuras de México DF.

...28. Soñé que tenía dieciséis y que Martín Adán me
daba clases de piano. Los dedos del viejo, largos
como los del Fantástico Hombre de Goma, se hun-
dían en el suelo y tecleaban sobre una cadena de
volcanes subterráneos.

...34. Soñé que era un detective latinoamericano muy
viejo. Vivía en Nueva York y Mark Twain me con-
trataba para salvarle la vida a alguien que no tenía
rostro. Va a ser un caso condenadamente difícil, se-
ñor Twain, le decía.

...37. Soñé que follaba con Carson McCullers en una
habitación en penumbras en la primavera de 1981.
Y los dos nos sentíamos irracionalmente felices.

...57. Soñé que Georges Perec tenía tres años y lloraba
desconsoladamente. Yo intentaba calmarlo. Lo toma-
ba en brazos, le compraba golosinas, libros para pin-
tar. Luego nos íbamos al Paseo Marítimo de Nueva
York y mientras él jugaba en el tobogán yo me decía
a mí mismo: no sirvo para nada, pero serviré para
cuidarte, nadie te hará daño, nadie intentará matar-
te. Después se ponía a llover y volvíamos tranquila-
mente a casa. ¿Pero dónde estaba nuestra casa?

Roberto Bolaño
"Tres"

Modern Drunkard Magazine









"...Asking a bar to “bail out” your tab doesn’t work.
Trust me.

Consider building your own still.
All you need to do is read a couple books, get the parts, find a welder you can trust, mix up some mash and, uh — that ain’t gonna happen.

...Instead of spreading your money around, spend all your dough at one bar.
Regulars get benefits.

If your home is about to get repossessed, make sure you throw one last kick-out-the-jams party before you go.
And by jams I mean windows.

...Liquor stores are not always a better deal than bars.
When was the last time a liquor store comped part of your bill?

You can wheedle free drinks out of the bartender by telling him you just got laid off.
And in this kooky economy, it’s entirely possible you’ll get laid off more than once a week.

Better a poor man drunk than a rich man sober.
Think about it.

Consider getting a bar job.
It’s recession proof, especially if they don’t keep tight inventory.

Better times are just around the corner.
You know the place".

Este estupendo texto, completo, en "Modern Drunkard Magazine"